Vietnam - Agosto 2012

Vietnam - Agosto 2012
Estamos en Sapa un pequeño pueblo en las montañas Hoang Lien al norte de

 

Vietnam, está situado a unos 1700 metros de altitud y fue creado por los franceses en 1905. En estas montañas viven tribus de diferentes etnias entre las cuales se encuentran los Hmong, Dao o Nung.
Llegamos ayer en un tren nocturno procedente de Hanoi que nos dejó en Lao Cai, ciudad fronteriza con China, allí nos recogió una minivan que nos trasladó a través de una sinuosa y bella carretera de montaña.
Sapa en si no es muy atractiva, pero es el sitio ideal como punto de partida para multitud de trekkings.
No he contratado ninguno, las limitaciones físicas de Nuri por su enfermedad hacen más aconsejable el paseo en minivan que contrate.
Ha amanecido un día gris y lluvioso, desayunamos y sobre las nueve de la mañana esperamos en el hall del hotel que vengan a recogernos, se presenta una joven guía de la etnia Hmong Negro vestida con el traje tradicional de su tribu. Nos es difícil entendernos con ella debido a nuestras limitaciones en inglés y el total desconocimiento de su idioma. No hay ningún vehículo esperándonos, le hago saber que no tenemos contratado ningún trekking.
Nos damos cuenta que hay un error por parte de la agencia de la zona y que nuestra única posibilidad de ver algo es acompañar a nuestra guía que ha venido acompañada por varias mujeres familiares de su pueblo. Nos comenta que el camino es fácil, bajada y que luego el regreso lo haremos en una furgoneta.
Nuri está animada y no se opone, el calzado que lleva, unas Victoria, no son lo más adecuado para el agua que está cayendo, la convenzo para que se compre unas zapatillas de trekking en alguna de las numerosas tiendas que hay en el pueblo. Sustituido el calzado y provistos de dos enormes paraguas cedidos por el hotel donde estamos alojados, iniciamos nuestra andadura.
Vamos bajando por la carretera, la lluvia es persistente y me impide fotografiar los paisajes que vamos viendo. Pronto empiezan las dificultades, la lluvia está creando torrentes de agua que arrastran mucha tierra y cortan el camino, logramos atravesar varios pero la ruta se está complicando. La guía y sus compañeras deciden acortar el camino atravesando por los arrozales que nos rodean, hacemos caso y las seguimos no nos queda más remedio que confiar en ellas. El camino esta embarrado la lluvia no cesa, yo voy haciendo fotografías resguardado por el paraguas. Las dificultades aumentan, las torrenteras nos van acotando el camino que cada vez tiene más desniveles difíciles de sortear, nos encontramos con un torrente y la única posibilidad de sortearlo es una pasarela de tres estrechos troncos de bambú. Nuri duda, lógico no esperaba estas dificultades, retroceder es casi imposible, hemos bajado mucho y el desnivel es muy elevado. Con mi ayuda y una mujer del grupo logra cruzar venciendo el vértigo que padece. Seguimos y nos encontramos con otra delgada pasarela que tiene solo dos troncos. Lo estamos pasando mal, veo que no podemos retroceder, para Nuri esto está superando sus posibilidades. La guía ha retrocedido para coger un tronco de bambú del anterior puente, lo colocamos en el que tenemos delante, ya son tres como el anterior, paso y tiendo mi mano a Nuri para que cruce, no se decide, lógico la pasarela no es segura, el bambú esta mojado y un resbalón puede ser mortal, bajo nuestros pies el torrente lleva mucha agua descontrolada. La ánimo haciéndole ver que es el último obstáculo y que el final está cerca, el trozo central del improvisado puente lo tiene que hacer sola sin ayuda, no puedo acercarme más pues el terreno está muy inestable. Estoy muy preocupado nos hemos metido en un lio innecesario y no tenemos vuelta atrás, no sé cómo animarla, de repente da dos pasos y cruza rápidamente, fantástico lo ha conseguido. Las mujeres nos hacen ver que el resto del camino no presenta ya grandes dificultades. Delante de nosotros el sendero es plano, no hay que descender más, está muy embarrado pero es llano.
Llegamos a una pequeña aldea llena de turistas mojados, la guía nos lleva hasta una casa donde podremos descansar y comer. Esta abarrotada, los guías de los diferentes grupos preparan comida para sus clientes. Logramos sentarnos en una mesa comunitaria y esperamos a que nuestra guía nos traiga algo de beber y comer.
El comedor de la casa es amplio, lleno de largas mesas de madera y sillas muy sencillas ocupadas por jóvenes empapados y sudorosos como nosotros. Dispone de una terraza que nos permite ver el caudaloso rio que discurre bajo nosotros, el agua baja rápida, impetuosa, llena de lodo, arrastrando todo lo que encuentra a su paso.
Mientras la guía prepara nuestro menú las compañeras de viaje, nos ofrecen diversas piezas de tela, pulseras y otros productos típicos del valle, adquirimos varias cosas, son muy bonitas y no regateamos, estamos muy agradecidos por la ayuda que nos han prestado en el camino.
La comida consiste en pan con algo de jamón York, tomate, pepino y fruta local. Suerte que al final nos podemos tomar un exquisito café vietnamita, de lo mejor que hemos probado en nuestros viajes.
La lluvia no cesa, no hay posibilidades de secar nuestra empapada ropa y aún hay que recorrer un par de kilómetros para llegar al punto de encuentro con nuestro transporte. Nos animamos cogemos nuestras mochilas e iniciamos la marcha. No es complicado casi llano con la única dificultad de la persistente lluvía.
Llegamos al punto de reunión y continúan los problemas. La carretera está en muy mal estado por la tormenta y las furgonetas no pueden acceder, tendremos que ser nosotros los que vayamos hasta ellas.
Subimos por unas fuertes pendientes hasta un lugar accesible para los vehículos, una vez allí veo que mi guía habla con los conductores con vehemencia para encontrar plazas disponibles, no lo logra y llama por teléfono varias veces sin aparente resultado, mientras tanto las furgonetas se va yendo con los excursionistas que van llegando.
Mi malestar va en aumento, yo contrate un vehículo para bajar y subir. Dispongo de un teléfono móvil cedido por la agencia local para estar en contacto y posibles emergencias. Intento hablar con ellos pero es imposible hay muchos problemas de conexión. Finalmente la guía logra tres plazas en una furgoneta y subimos.
La carretera de subida es intransitable el agua ha hecho grandes destrozos y avanzamos con grandes dificultades. Cruzamos varios torrentes donde el agua que baja con mucha fuerza zarandea nuestro vehículo provocando varios sustos entre los ocupantes, incluido nosotros.
Por fin llegamos al hotel, estamos mojados hasta los huesos, Nuri agotada y con fuertes dolores en todo su cuerpo, la humedad absorbida es lo peor para su enfermedad. Le queda ánimo para que le haga unas fotografías y poder recordar el lamentable estado en que nos encontramos.
La conversación que mantuve posteriormente con la agencia fue muy fructífera… al día siguiente teníamos una furgoneta exclusivamente a nuestra disposición.

 

 

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1 Relato ilustrado
2 Fotodibujos - Sapa - paisajes bajo la lluvia
3 Fotodibujos - Sapa

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